El contexto paisajístico de Villafranca
de Oca resulta sorprendente. La integración de la ermita
con la montaña que la cobija es llamativa. Es una zona
de numerosas iglesias y allí aconteció uno de
los milagros narrados en el Códice Calixtino, que murió
cuando atravesaba los Montes de Oca y luego resucitó
por intercesión del Apóstol.
Además, en la ermita de la Virgen
de Oca -según la tradición- fue martirizado
San Indalecio, discípulo de Santiago y primer Obispo
de Auca.